Entrevista a Cristina, una escort polaca

B.E.M: Hola Cristina, ¿Por qué decidiste colaborar con nuestra exclusiva agencia escort en Mallorca?

Cristina: Pienso que trabajar como escort VIP es una forma idónea de combinar mi vida privada con lo erótico-festivo y garantizar mi satisfacción sexual y económica. ¿Se puede pedir más?

B.E.M: ¿Qué destacarías de ti misma? ¿Qué puedes ofrecer particularmente respecto a  otras escorts de élite?

Cristina: Sinceramente, las comparaciones son odiosas. ¿Es una orquídea mejor que una rosa?

Bueno, si tuviese que destacar algo de mí misma, sería mi humanidad, humildad, humedad… jajaja, especialmente humedad. Como escort de élite, me entrego al máximo, adoro fantasear.

B.E.M: ¿Cuál es tu profesión? ¿Qué estilo de vida llevas? Cuéntanos.

Cristina: Soy una mujer muy tradicional. Soy cocinera creativa, me encanta la cocina. Soy una encantadora señora en mi salón y una fascinante escort de clase alta en la cama.   

B.E.M: ¿Qué coche tienes?

Cristina: Nací para que me llevasen.

B.E.M: ¿Qué joyería usas?

Cristina: En mi muñeca un Cartier, en mi mesa un Vega Sicilia y en la cama un buen jamón… ¿podrías ser tú?

B.E.M: ¿Cómo te gustan los hombres?

Cristina: De aspecto pícaro… interesantes e inteligentes. Pero por encima de todo, que sean generosos en la cama y fuera de ella.

B.E.M: ¿Qué fantasía te gustaría representar con alguno de nuestros clientes a través de nuestra agencia de escorts de lujo?

Cristina: Tener un encuentro intenso e incidental con una mujer y, en el momento más álgido, el hombre se suma a nosotras. El trío perfecto.

B.E.M: ¿Por qué te fascinan los clubs libertinos?

Cristina: Porque cada día que vas, es una experiencia diferente, no hay dos tardes o noches iguales. Interactuar con tu compañero/a, con otras parejas, juguetear, ofrecer y recibir, la curiosidad y los sentimientos que se dan ahí dentro son indescriptibles.

B.E.M: ¿Podrías contarnos alguna anécdota divertida que te haya ocurrido ahí?

Cristina: Fue un encuentro en un club de intercambio. Era una torre, con varios pisos, y el segundo era una piscina. Salí de la ducha, entré en la piscina y detrás de mi estaba  mi compañero. Me encaré con él y le besé apasionadamente. De repente me di cuenta de que no era mi compañero, nos quedamos atónitos… y entonces los tres nos reímos a carcajadas y después lo hicimos en la piscina.

B.E.M: ¡Gracias Cristina!

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